viernes, 12 de junio de 2009

Frase del Día

El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo.

Marcel Proust

lunes, 25 de mayo de 2009

El Juicio de la Muela


Sátira


Porqué no birlarle unos minutos a la razón y revelar algún negativo olvidado en algún olvidado rincón del pasado. Ese toque, recuerdo, de ironía y fino humor que satisfacía mis entrañas; que me llenaba y a la vez me vaciaba de forma tan peculiar y liberadora.
Porqué no permitirme dicho recreo en este momento en que un amigo me inquiere sobre las desavenencias, fatídicas por cierto, de cierto desarreglo dental y moral que lo ha estado agobiando por días.
Resulta ser que Ovidio, por así llamarlo ya que su nombre no tiene importancia, en un instante de ígnea locura, decidió hacer desaparecer su, hasta ahora, incólume muela del juicio inferior derecha.
Sabido es por todos que nuestro hemisferio derecho es aquél que rige los destinos de nuestra capacidad creadora, de nuestra alegría visceral y estúpida, de nuestras emociones y nuestros sentimientos y cómo no de nuestra tan indispensable intuición. Sin embargo Ovidio, asfixiados los pensamientos por un dolor lacerante y perverso, igual decidió dar muerte a esa pieza dental maldita y hoy sufre, ya no un dolor físico insoportable, sino una angustia moral-existencial que le ha impedido ser quién hasta el momento de la mutilación era, un estupendo y versátil escritor de historietas.
Mi querido amigo a perdido el humor, las ganas y desgraciadamente su bien más preciado: la inspiración para escribir…
Me ha pedido consejo. No sabe a qué atribuir su infortunio y por ende no sabe cómo resolverlo. Es aquí dónde el caldo se pone espeso: Yo no he hecho más que divagar sobre el tema pero me veo obligado, dado su deterioro mental, a decirle la verdad. Verdad que quizás no lo salve pero sí lo hará reflexionar y si es tan avispado cómo sé que lo es, sabrá encontrar el modo de recomenzar…

Cuando una muela se va deja un espacio vacío...Que no lo puede llenar... ni otra muela, ni una corona, ni un tornillo.
Porque esa muela era cuerpo de tu cuerpo y en eso radica el juicio que debe afrontar uno al determinar extirparla.
Un juicio a la razón.
Dolía si, y mucho, molestaba y se ensañaba en doblegar el espíritu y la fuerza. Sin embargo ahora que no está, la extrañas. Y tu lengua, húmedo investigador, no cesa de dirigirse a ese bastión perdido, al lugar del crimen...
Por eso hombre, se debe meditar largamente, si señor, muy largamente, sobre las cosas que vamos a dejar ir, o peor aún, que vamos a quitar de su lugar; pues no en vano ciertas cosas nacen con un valor innato que ha de hacerse ver en el momento oportuno...
El dolor se fue, pero..., ¿Será el juicio de la muela un escarnio a nuestra levedad?
¿Nos demostrará la muela, con su juicio, que fue injustamente desalojada?, o mucho peor, ¿Será la muela, un espectro en el camino, deseando su juicio final?...
Amigo mío, detengámonos un momento a meditar sobre esto. Todo tiene relación con todo y porqué deberíamos de subestimar el poder de un trozo de calcio incrustado en nuestra propia carne y qué, más aún, ha nacido con nosotros y si no me equivoco, hubiese deseado morir con nosotros.
¿Qué nos lleva a matarnos de a pedazos?
Soportar. Deberíamos aprender a soportar el sufrimiento para así poder seguir sin lamentaciones ni malos pasos.
No todo está perdido, no Ovidio. Te has fagocitado una parte de tu futuro pero si tienes suerte nuevas partes aparecerán y te ayudarán a continuar. No pierdas las esperanzas. He aquí algunos consejos desde mi propia experiencia y claro, desde el aprecio que te tengo, sobre cómo soportar los días por venir:
El secreto está en no lavarse la cabeza por semanas, más precisamente, hacerlo cada 16 días.
Siempre de noche, con el ventanuco del baño abierto al rocío nocturno y con shampoo de cactus del desierto de Gobi.
Beber cantidades industriales de vino en la cena. Nunca eructar, y luego, una vez que las migas del pan no estorben, tomar a la persona que esté a tu lado (en su defecto al perro por el pellejo o al gato por los bigotes) y comenzar a filosofar teniendo extremo cuidado en que no se note demasiado tu masiva lejanía de la realidad.
Desde la médula espinal hasta el hipotálamo, la higiene del análisis y el discernimiento, son estrictas reglas a seguir si se quiere seguir, por supuesto.
Haz cómo yo y piensa, analiza y vuelve pensar. Así sabrás curarte y curarás a otros, tal cómo lo hago yo contigo.
Nada me debes, a tus órdenes estoy…

Cabe aclarar, no sin cierto dolor y tristeza de mi parte, que mi amigo Ovidio no ha sabido recepcionar mi sabia misiva y me ha quitado su amistad y su palabra. En fin, no se puede cambiar al mundo, por mucho esfuerzo que uno ponga…


Hernán Mierez ®

miércoles, 25 de marzo de 2009

Sinfonía Conclusa




Podría recomponer la sinfonía ajada, vetusta, que acompasa el movimiento de este imperfecto mundo.
Sí, podría y quizás querría, no dejar lugar para el azar o la incertidumbre, y así acomodar una a una las notas para que el sonido de la vida fuese algo nuevo y bello; algo nunca conocido y bellísimo. Un tesoro deslumbrante a los ojos de todos, oro desde mi humilde verdad, fulgores desde mi esperanza.
Pienso y logro creer que lo hago ya. Que el camino fue abierto cuál tajo desbordante en la panza de un viejo dolor… Puedo ver, mientras escribo, mientras me voy íntegro con estas palabras, cómo nace de ese ojo carmesí el anhelo palpitante y piadoso de aquella idea de perdón y renovación, tantas veces, tantos largos años gestada en la oscuridad de una mentira.


Si acaso soy tan feliz y puedo entender el por qué de lo que me rodea; si acaso llego a esa cumbre de alegría tan sólo por unos segundos, es allí, en ese ígneo instante del pensamiento, que puedo escuchar el lejano rumor de un pandero, una dulce nueva voz agitando mi corazón, escribiendo el pentagrama de aquella imaginada melodía.
Los míos sabrán oír esta historia y la seguirán… y reirán, bailarán y amarán hasta el hartazgo.
-¿Qué más Dios? -dime, ¿Hay en todo tu cielo un deseo más hermoso que éste?


Hernán Mierez ®

sábado, 7 de febrero de 2009

La Reina oculta


Ensayo sustentado en la idea
de que Todo se Transforma


( Toda transición es beneficiosa en aporte de conocimientos y en elementos de valoración creativa. Más aún aquellas que van de lo negativo a lo positivo.
El camino entre el sufrimiento y la armonía suele ser pedregoso, arduo y extenso, tanto que tienta a la locura y borra los horizontes; alternando la psiquis del hombre entre la duda, el miedo y la concreción de los deseos de manera tormentosa y confusa. Es aquí, en éste ardoroso coito entre tan disímiles sentimientos, que surge una capacidad receptiva, imaginativa y por lo tanto altamente creacionista qué, bien usada y mejor disfrutada, puede acelerar la aparición del destino y por lo tanto acortar la, a veces, tan temida transición…)


Podría decir mil cosas; pero callo y sobrevivo.
La automedicación con silencio es muchas veces una buena solución, tanto para malestares sociales cómo para dolores del alma o enfermedades transmitidas por el virus del amor o el odio indistintamente .
Claro que éste etéreo elixir deja de ser una panacea para convertirse en peste con mucha facilidad.
Es indispensable entonces recurrir a la sabiduría de aquella vieja conocida, compañera en los preámbulos y epílogos, muchas veces olvidada, pero nunca jamás del todo derrotada: La Reina Conciencia.
Ella hallará, sin dudas, una cura a nuestras dolencias y sabrá administrarnos las razones, pensamientos y acciones correctos para sacarnos del terrible encierro que supone o suele suponer la intoxicación masiva de la mente con silencio.
Podría callarlo todo y salir indemne; pero grito y me delato ante el enemigo.
No importa, el sonido de mi voz me despierta y me encuentro a mí mismo una vez más.
Hernán Mierez ®

jueves, 29 de enero de 2009

Frase del Día

Desciende a las profundidades de ti mismo y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.

Sócrates

domingo, 28 de diciembre de 2008

Estanislao y Yo


Estanislao tenía sus metas claras. La fértil combinación de un suspiro en mitad de una noche agobiante de verano y la longeva sensación de tener ciertos y extraños poderes, le habían revelado su brava campaña en este presente aún nublado y confuso.
Estanislao debía ser el mar y debía ser la arena. Se frustraba de tanto querer y tanto perder para luego vencerse a sí mismo y renacer hacía una gloria cada vez desconocida, cada vez distinta.
Se agotaba en la contienda hasta casi desfallecer y volvía aún más aguerrido a tomar las armas.
Tanta poesía fuerte y despechada, tanto verso oscuro y prometedor se decía, le había trastornado el frágil reloj de su espíritu. Estanislao se mataba y se obligaba a resucitar.
La rueda de sus vicios le hacía latir las sienes y llevaba enfurecida la sangre que estallaba en lo profundo de su corazón.
Estanislao era la flor sedienta y era también el desierto blanco y cegador de sus horrores. Era su misión el movimiento espasmódico entre el deseo cumplido y la propia venganza por la debilidad asumida.
Estanislao era tormenta y era carne; era la paz enmudecida primero y asesinada después por una guerra adictiva y perniciosa.
El pétreo silencio y todos los ruidos. Un ser en constante transformación que todo lo podía, todo lo lograba y todo lo perdía.

Cierta vez Estanislao tocó mi puerta. Yo lo presentía, sabía que vendría pero jamás lo mencioné. Cómo él, yo también sabía ocultar muy bien las cosas…
Vino con una pregunta apretada en sus finos labios. Quería saber cuán sólo estaba entre los hombres.
Lo deje entrar porque me fascinaba todo lo que él representaba y bajo la vibrante luz amarilla de una habitación enorme y vacía le conté, lo más dulcemente que podía, que ya todos los secretos habían muerto.
El entendió. Lo supe porque por primera vez lo veía sonreír de una forma limpia y honesta.
Desde aquella vez no hubo más confusiones ni intrincados interrogantes. Sólo él y yo sabemos todo lo que debemos saber; por lo menos hasta ahora.
Es suficiente, dijo él muy cansado.
Aprendimos los dos, luego de largos y dolorosos años, que simplemente somos pequeños y prescindibles actores.
Intentamos hoy disfrutar de un maravilloso y escaso don: El de saber transformarnos y vivir.


Hernán Mierez ®

Frase del día

La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.

Simón Bolivar.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El Enigma del Fuego


Ensayo




He descubierto, no sin cierto asombro e incredulidad, la existencia de muchos Yo dentro de Mí. Y esto es algo que ha contribuido a la bienaventurada aparición de El, el verdadero, aquél quién quiero y debo ser.
Hay veces que el dolor, de tanto doler, de tanto persistir, de su endiablada y perversa relación con el miedo y los fantasmas, se pudre. No se muere ni desaparece, se transforma, se deshace su principio de sufrimiento y muta hacia la forma de un interrogante espinoso; dudas que desafían nuestra lógica y jaquean la fuerza del corazón.
Entonces comienza la búsqueda de una respuesta, una salida, a través de un intrincado laberinto.
Un laberinto imposible pero ineludible, por el que es necesario transitar: El enigma del fuego. Caprichoso y fantástico fuego que enciende y destruye sin orden ni concierto. No hay un plan ni un camino a seguir por su lengua voraz, sólo progresa y toma, devora.
Y aún en este escenario apocalíptico hay belleza, quizás la más pura y exacerbada belleza: Las ruinas de éste holocausto son el limpio y fértil campo de un renacer, el lugar dónde sembrar la nueva semilla de poder. Mi poder, plagado de la esperanza de que todo lo venidero será fruto de mi propia fuerza renovada.
En aquella oscura maraña de caminos truncados es dónde, para mi asombro y alegría, he descubierto a mis muchos Yo. En los primeros rincones polvorientos de mi historia los he encontrado y he podido reconocerlos. En muchos casos los he desafiado y he perdido, en otros los he escupido a la cara y se han rendido a mis pies, en todos, he encontrado la razón para seguir hacia mi propio Minotauro.
Su persistes en la misión. Si aún perdido y agobiado, sigues, y si valeroso y orgulloso por un triunfo, sabes volver al camino de la humildad, los verás a todos y cada uno de los yo que fuiste y que quisiste ser.
Así podrás reunir de ellos lo mejor, lo más positivo; y al final lo tendrás a El, a vos, a todos tus yo y a tu mejor.
No creo… no creas, que existe sólo un gran fuego en la vida; tampoco que sólo se debe sortear un laberinto. Hay muchas alegrías esperando ser dolores y muchos dolores queriendo transformarse. Lo importante es que este intempestivo transcurrir nos encuentre sabios y acostumbrados a la lucha.


Hernán Mierez ®

sábado, 18 de octubre de 2008

Breviario Casero


Se trata de imaginar mejor de lo que se vive, de, aunque más no sea, igualar los pesos
de la balanza y que el dolor no mire desde abajo a la esperanza.
Se trata de derribar míseros muros de papel, frágiles cómo uno mismo pero negros y atemorizantes cómo el pensamiento primero.
Se trata de saber soportar el tanto tiempo de la gran guerra, logrando, en los momentos de lucidez, aquellas pequeñas treguas que nos permitan seguir luchando.
Los horizontes son, para todos, inalcanzables, pero intentar llegar hasta ellos es la máxima y más honrosa victoria.


Hernán Mierez ®

viernes, 19 de septiembre de 2008

El Otro Verdadero


Angulares emociones desde adentro
y afuera un dilema circular:
La nada en constante acoso
a un todo refugiado y expectante.
Rectos los miedos,
agudas las frágiles alegrías,
obtuso el pensamiento deseando más poder.

Cruentas sensaciones lejos del inicio
anhelando un fin dónde
todo sepa volver a comenzar.
Teatral; el deseo se trasviste
y nunca es el mismo…
Casi siempre: Siempre,
la incertidumbre da el primer paso.

La vida se hace lenta,
sopla un viento norte qué
es cálido y extraño.
Hay un dolor en el reposo de los pájaros:
Es hora de la muerte
y de un nuevo amanecer.

Nada es último, nada es primero…
Apenas es un susurro la verdad,
el pálpito más fuerte de una espera ansiosa.
El rojo ha dejado a las rosas
el verde se pierde en la tierra seca,
la señal casi duele en los ojos:
La lluvia es inminente.
Urgente es la tormenta qué
despoje a este cuerpo cansado
de tanto viejo y caduco presente…

El rojo y el verde volverán
desde mi propia sangre
desde el grito atronador…
Una nueva oportunidad de ver
el otro verdadero camino a casa.


Hernán Mierez ®