sábado, 13 de febrero de 2010

Frase del Día

La religión es aquello creado por los hombres, que saben lo que es el miedo, para aquellos hombres que no lo saben... y temen.

Hernán Pablo Mierez ®

domingo, 29 de noviembre de 2009

Conjeturas


Discurso Segundo


La creación de un ámbito espiritual y físico de felicidad, comienza con tres pasos:
Saber quién soy.
Saber que quiero de mí.
Saber cómo hacerlo.
Verán que estas tres premisas hablan de conocimiento aunque no de realización.
Es fundamental resaltar esto pues todo se resume a una fuerte convicción; después, el esfuerzo será por si sólo el premio.
Bien dije que comienza con tres pasos pero digo: Nunca termina. El mantenimiento, la fe y la creencia en estos tres pilares es eterno. Eterno y no infinito ya que la muerte se encargará de ponerle fin.
Deducirán de esto que la felicidad no se puede buscar; por lo tanto, es imposible encontrarla. Y si nos dejamos llevar por la línea que siguen estas sentencias, llegamos a la conclusión que la felicidad no existe. Buen punto!, no existe por sí misma.
No es un horizonte hacía dónde apuntar la proa, ni un astro brillante al cuál podamos rogar, ni siquiera crece en la tierra que pisamos.
Ella debe ser inventada. Debe erigirse en la Reina de nuestros pensamientos y así nacer. Su simiente está latente en nuestra conciencia; una semilla etérea aguardando su instante… tú momento.
Venimos al mundo con el código oculto de nuestra dicha y el logro, la victoria radica en descifrarlo como quién descubre un camino entre negros y nocturnos cielos y vuela, se atreve, se va, no mira atrás y se eleva… No piensa en caer aunque a veces caiga, no piensa en dolores futuros aunque lágrimas profusas indiquen heridas abiertas. Y sobre todo no piensa en rendirse aunque muchas veces sea derrotado.
Esta es, en definitiva, la realidad que todos nos empeñamos en negar: La que demanda un sacrificio, la que no engaña y la que interroga sin piedad.
La que te pregunta: ¿Cuándo?

Hernán Mierez ®
Imagen: P. Dumas




domingo, 1 de noviembre de 2009

Frase del Día

Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él.

Ralph W. Emerson

domingo, 27 de septiembre de 2009

Conjeturas


Discurso Primero



Qué ser terrenal puede asegurarme que Dios se equivoca en su hacer ó, qué Dios puede atreverse a señalar mis errores.
Hace mucho tiempo ya que el Hombre y su Dios han quedado solos. Uno es aquí y ahora, el otro es allá y nunca, un imaginado pero desconcertante destino.
Pero en ese desolado desierto de interrogantes, no existen las distancias. El lazo es, aún cuándo el dolor sea la negación, inquebrantable.
El Hombre y Dios, Dios y el Hombres son lo mismo. La existencia es, simplemente, la unión de la carne y su trémulo deseo; un matrimonio a la deriva en un inmenso océano de incierta eternidad…
Hernán Mierez ®




domingo, 13 de septiembre de 2009

Frase del Día

Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.

Oscar Wilde.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Eclipse


Desde las calientes tierras de Castilla La Mancha,
un texto de mi gran amiga Prado Guerrero Arce...


“El sol, fuerte y radiante,
ha vencido a la luna
que se aleja impotente
del campo de batalla….”

La radio reproducía la voz de Lole, acompañada de la guitarra de Manuel, versos con música, llenos de misterio y lamento…

- No es posible nuestro encuentro, nunca lo será, dijo ella.
- Es cierto, no podremos estar juntos nunca, dijo él, -cuando yo voy, tu debes volver, cuando tu vienes, yo debo marchar.
- Si nos encontráramos todo el mundo lo lamentaría, la marea, la cosecha, todos dirían que ocurriría algo terrible, que nuestro acto de amor sería el fin de todo, -dijo ella, bajando los ojos para no llorar.
Pero los sabios predijeron que así sería; supieron que un día se encontrarían y su amor sería visto no con temor como pensaban, sino con el respeto que producen las cosas hermosas que nos rodean.

Y llegó ese día…
Aquella tarde de abril, cuándo él ya cansado se dejaba morir recostado sobre montañas sin nombre, la vio aparecer en el horizonte en su mayor plenitud de belleza y luz.
Se acercaron con el magnetismo de dos cuerpos que se aman, una fuerza que no se podía controlar ni detener y, a la vista de todos, se amaron por un instante. El tiempo se detuvo: Para ellos, para todos… El universo se disolvió en una letanía de amor…

Separaron sus cuerpos sin quererlo, tenían que hacerlo, debían marchar, él al otro lado del mundo, ella permanecer donde estaba y así verlo desaparecer mirando su larga melena dorada disolverse en un cielo que, ya lloraba negro sobre su extenso cuerpo de estrellas.
Ella enjugó sus lagrimas de ígnea blancura, el ardió de ganas de volver a verla aunque fuera de lejos, aunque sólo fuera sólo unos minutos en algún lugar del tiempo.

No sabían aún que volverían a amarse, siempre pensaron que aquella sería la única y última vez, pero, mientras el universo los acogiera, mientras su amor fuera tan fuerte, volverían a unirse tanto parcial como totalmente, una y otra vez, sin fecha conocida, sin cita previa, en cualquier lugar de la eternidad…

Prado G. Arce ®



jueves, 27 de agosto de 2009

Yo, Liberto


Si hay algo realmente cierto es que el abismo existe.
Está, el abismo siempre está.
Y dentro de él aquello que nos desvela por las noches: Todo el poder que nos falta para ser, para estar completos.
Dentro de ese enorme hueco oscuro en nuestra mente está la libertad absoluta y vengadora.
Por eso la duda es el primer paso. Pensar y temer son los nervios contráctiles de la futura acción a llevarse a cabo: Saltar.
Quién jamás haya realizado esta hazaña personal, jamás se conocerá a sí mismo. Podrá vivir muchas otras vidas, las que guste o esté obligado a vivir; pero no será la verdadera si no ha saltado nunca a ese seductor, negro, aterrador y deslumbrante abismo.

El miedo siempre es una opción, la primera tal vez, la más cercana.
Diría yo que el miedo es tan necesario cómo nocivo. Nos obliga a correr y si tenemos suerte esa carrera nos llevará en la correcta dirección o nos dejará petrificados.
Una piedra: Sin alma, sin reacción, sin el pulso del deseo. De esta última forma perderemos y perder es retroceder, alejarnos del salto, del cambio, de la verdad, aunque, deben saberlo, esto nunca es el final. Perder bajo el helado cuchillo del miedo es, en suma, tener que volver a empezar.
Quién renuncia a seguir, renuncia a vivir.
Yo he visto, dentro de un sueño real y prolongado, los secretos que contienen en su concepción, algunas de las más solemnes palabras. He visto y he sabido comprender que esas palabras abren y cierran heridas. Matan y dan vida.
Y cuándo uno comienza a desangrarse por haber dicho u oído, lo mismo da, una de esas palabras; cree que va a morir, a convertirse en nada, en olvido. Cuándo la sangre que se va hace del pálpito vital una boca amordazada, la esperanza se anuda en la garganta y no nos deja respirar.
Queremos ser, queremos cambiar, rearmar la estructura de una mente enferma y cómo quién detiene la gangrena amputando un miembro del cuerpo, intentamos cercenar un pasado que infecta y pudre nuestra pobre noción del presente.

Siempre inmóviles e imperturbables. Muertos en vida.

Ni siquiera la perspectiva de un futuro infértil, cimentado en la negación, lleva al hombre a intentar un salto a lo desconocido.
Reclamamos la libertad sin haber luchado por ella. Entendemos que debería ser un regalo de ese Dios, que por sólo nombrar, creemos nos salvará de todo terror y miseria.

Desde el mismo corazón del abismo les digo qué, al mirar hacia arriba, sólo puedo ver todo aquello que quiero tener y es suficiente para querer salir.
En la rabia que nos hace morder las cuerdas está la libertad; en la carrera atolondrada de todos los días por un día más, está la libertad; en la mirada perdida, esa que no mira nada pero insiste; está la libertad: En cada uno de los segundos que arden luego del primer suspiro de la mañana, estará siempre presente La Libertad.
Aceptar vivir tras las rejas de una mentira, ad libitum; es hacer apología de la derrota.
¡Escuchen bien!... es el silencio de lo que no fue, que viene a vencernos…


Hernán Mierez ®

sábado, 8 de agosto de 2009

El Poder de las Palabras

para pensar, para aprender...


La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear, sanar y también destruir.
La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia

Lo que dices a otro te lo dices a ti mismo.



Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.

Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje - la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente. En las culturas originarias de América Latina encontramos bases similares. Destaca la importancia de la palabra para los mayas.

Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.


Las palabras pueden programar el ADN.

La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales. El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes- , para explorar ese 90% de “ADN chatarra”.

Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas.

Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográ ficas usando la radiación láser del ADN endógeno”. Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.

Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información. “Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev. Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.

La evidencia inesperada.

El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un espectrograma. Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente con la figura que conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra.

Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto son representaciones geométricas. En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo que es. El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención. Eso nos convierte en responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y con tan solo ¡la palabra!

El poder curativo de la palabra.



Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas.

Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicació n”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”.

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.

El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.





Ka Kawak.

viernes, 12 de junio de 2009

Frase del Día

El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo.

Marcel Proust

lunes, 25 de mayo de 2009

El Juicio de la Muela


Sátira


Porqué no birlarle unos minutos a la razón y revelar algún negativo olvidado en algún olvidado rincón del pasado. Ese toque, recuerdo, de ironía y fino humor que satisfacía mis entrañas; que me llenaba y a la vez me vaciaba de forma tan peculiar y liberadora.
Porqué no permitirme dicho recreo en este momento en que un amigo me inquiere sobre las desavenencias, fatídicas por cierto, de cierto desarreglo dental y moral que lo ha estado agobiando por días.
Resulta ser que Ovidio, por así llamarlo ya que su nombre no tiene importancia, en un instante de ígnea locura, decidió hacer desaparecer su, hasta ahora, incólume muela del juicio inferior derecha.
Sabido es por todos que nuestro hemisferio derecho es aquél que rige los destinos de nuestra capacidad creadora, de nuestra alegría visceral y estúpida, de nuestras emociones y nuestros sentimientos y cómo no de nuestra tan indispensable intuición. Sin embargo Ovidio, asfixiados los pensamientos por un dolor lacerante y perverso, igual decidió dar muerte a esa pieza dental maldita y hoy sufre, ya no un dolor físico insoportable, sino una angustia moral-existencial que le ha impedido ser quién hasta el momento de la mutilación era, un estupendo y versátil escritor de historietas.
Mi querido amigo a perdido el humor, las ganas y desgraciadamente su bien más preciado: la inspiración para escribir…
Me ha pedido consejo. No sabe a qué atribuir su infortunio y por ende no sabe cómo resolverlo. Es aquí dónde el caldo se pone espeso: Yo no he hecho más que divagar sobre el tema pero me veo obligado, dado su deterioro mental, a decirle la verdad. Verdad que quizás no lo salve pero sí lo hará reflexionar y si es tan avispado cómo sé que lo es, sabrá encontrar el modo de recomenzar…

Cuando una muela se va deja un espacio vacío...Que no lo puede llenar... ni otra muela, ni una corona, ni un tornillo.
Porque esa muela era cuerpo de tu cuerpo y en eso radica el juicio que debe afrontar uno al determinar extirparla.
Un juicio a la razón.
Dolía si, y mucho, molestaba y se ensañaba en doblegar el espíritu y la fuerza. Sin embargo ahora que no está, la extrañas. Y tu lengua, húmedo investigador, no cesa de dirigirse a ese bastión perdido, al lugar del crimen...
Por eso hombre, se debe meditar largamente, si señor, muy largamente, sobre las cosas que vamos a dejar ir, o peor aún, que vamos a quitar de su lugar; pues no en vano ciertas cosas nacen con un valor innato que ha de hacerse ver en el momento oportuno...
El dolor se fue, pero..., ¿Será el juicio de la muela un escarnio a nuestra levedad?
¿Nos demostrará la muela, con su juicio, que fue injustamente desalojada?, o mucho peor, ¿Será la muela, un espectro en el camino, deseando su juicio final?...
Amigo mío, detengámonos un momento a meditar sobre esto. Todo tiene relación con todo y porqué deberíamos de subestimar el poder de un trozo de calcio incrustado en nuestra propia carne y qué, más aún, ha nacido con nosotros y si no me equivoco, hubiese deseado morir con nosotros.
¿Qué nos lleva a matarnos de a pedazos?
Soportar. Deberíamos aprender a soportar el sufrimiento para así poder seguir sin lamentaciones ni malos pasos.
No todo está perdido, no Ovidio. Te has fagocitado una parte de tu futuro pero si tienes suerte nuevas partes aparecerán y te ayudarán a continuar. No pierdas las esperanzas. He aquí algunos consejos desde mi propia experiencia y claro, desde el aprecio que te tengo, sobre cómo soportar los días por venir:
El secreto está en no lavarse la cabeza por semanas, más precisamente, hacerlo cada 16 días.
Siempre de noche, con el ventanuco del baño abierto al rocío nocturno y con shampoo de cactus del desierto de Gobi.
Beber cantidades industriales de vino en la cena. Nunca eructar, y luego, una vez que las migas del pan no estorben, tomar a la persona que esté a tu lado (en su defecto al perro por el pellejo o al gato por los bigotes) y comenzar a filosofar teniendo extremo cuidado en que no se note demasiado tu masiva lejanía de la realidad.
Desde la médula espinal hasta el hipotálamo, la higiene del análisis y el discernimiento, son estrictas reglas a seguir si se quiere seguir, por supuesto.
Haz cómo yo y piensa, analiza y vuelve pensar. Así sabrás curarte y curarás a otros, tal cómo lo hago yo contigo.
Nada me debes, a tus órdenes estoy…

Cabe aclarar, no sin cierto dolor y tristeza de mi parte, que mi amigo Ovidio no ha sabido recepcionar mi sabia misiva y me ha quitado su amistad y su palabra. En fin, no se puede cambiar al mundo, por mucho esfuerzo que uno ponga…


Hernán Mierez ®