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lunes, 15 de agosto de 2016

Reflexión Segunda


                                                                                                                              A las cosas Bellas

-          Me hacen falta las cosas que perdí… Dijo él.
-          Y qué querés que te diga, ¿Qué a mí también? – respondió ella, lejana.
Pero él no quería escuchar eso. Sólo quería decir lo que dijo, como una manera de expulsar un demonio de su interior que lo estaba asfixiando. La verdad, cuando es dicha, es aceptada y así nos sentimos mejor. No es la cura, ni el final, ni un nuevo comienzo; es la sensación de que la realidad puede ser soportada.
Es necesario seguir el camino nuevo pero sin olvidar las huellas dejadas atrás; aquéllas que nos trajeron hasta aquí. La memoria de las cosas bellas nos permite su latencia y poder gozarlas una vez más. Luego, sabrá Dios del milagro de la resurrección.
No te abandono jamás espíritu voraz, nunca lo haré; confío en tu inteligencia e intuición  para perseguir ese horizonte prometedor. Es el placer de saber sentir lo que nutre mi sangre, de saber reír, de aceptar llorar, de gritar y encadenar palabras para que sostengan mi ser…
-          Perdón… Me oí decir.
            Pensando que estaba bien cómo última palabra para dar fin a la historia; 
s          sin saber que también  podía ser la primera del párrafo por venir…


                                                                                               Hernán Pablo Mierez ®

miércoles, 6 de febrero de 2008

Reflexión


Buscamos mal y encontramos peor. Salimos a cazar, día a día, y le apuntamos a los dramas, mientras lloramos viendo correr libres las alegrías.
Nos quejamos mucho y atraemos despacito a la muerte, en el nefasto ejercicio de odiar, cada cosa que se antepone a nuestros deseos vacíos.
Así corremos ciegos los hombres, prometiendo en cada mínima parada, contemplar y vivir. Sin embargo volvemos a salir disparados, seducidos por la concreción inmediata de un destino… Lastimados, heridos al final.
Resignados y arrepentidos nos verá la dama de negro al llegar; rendidos y sin defensa, por haber estado muriendo toda la vida.


Hernán Mierez ®

lunes, 24 de diciembre de 2007

Reflexión

Un día cómo hoy, hace ya mucho tiempo, Dios ensayaba una idea para intentar reconventir el curso de la historia de su creación.

Las cosas saldrían mal y dicha idea no se repetiría.
Solemos festejar de manera dudosa este giro en el curso de la historia de la humanidad.
Arboles luminosos, un señor de blancas barbas y regalos, obsequios para todos. Una gran mixtura. Un viento que pasó por cada país y fue aglomerando distintas formas hasta crear la pasta de lo que hoy llamamos Navidad.

Navidad es nacimiento. Navidad es novedad y cambio. Navidad es surgimiento del bien en contra del mal. Y se queda ahí.
Un ser superior pensó y origino en su inmensa mente la primera y gran filosofía. La madre de todas las demás. El origen de las cosas para y hacia la concreción y exaltación del bien.
Así llegó el hombre: La forma material de esa idea filosófica.
Luego... Dios quiso saber y supo demasiado. Libertad, libre albedrío, poderosas mentes, límites irreconocibles y todo mutó.
Nos soltó y escapamos lejos... tan lejos que hoy estamos perdidos, del otro lado de dónde el quisiese que estemos. En fin, a las doce de la noche se elevarán muchas copas y pocas sabrán porqué lo hacen.
Yo voy a encender un cigarro y a mirar al cielo. Tal vez, quién dice, encuentre una respuesta a este raro interrogante que me roe las entrañas y si no es así, volveré a sentarme a escribir lo que me dé la gana.

Todo intento es bueno, significa voluntad, hasta el de Dios lo fue; salvo que el confió demasiado en nosotros y lo sigue haciendo... quizás, creo, pensará que todavía todos podemos salvarnos.
Esto es la esperanza, una larga y fuerte soga a la cuál es bueno aferrarse y de la cuál..., sí, hablaré en otro momento.
Por ahora. Feliz nuevo nacimiento Jesús!!
Algún día cesará la traición.


Hernán Mierez ®

jueves, 1 de noviembre de 2007

Reflexión


Escribir es cocinar un manjar pleno de variados ingredientes; pensamiento, imaginación, creatividad, sentimientos, dudas o miedos, entre muchos otros... Un exquisito alimento para el espíritu y la mente, infinitas veces preparado por infinitas manos, pero siempre con nuevos y peculiares sabores...


Hernán Mierez ®

lunes, 1 de octubre de 2007

Reflexión


En respuesta a la requisitoria de un amigo, debo decir que no soy un poeta.
Poeta es aquél que escribe poesía; yo sólo soy un escapista, que viene encontrando las salidas a sus laberintos a través de la manifestación de sus pensamientos.
Que estos se traduzcan literariamente en forma de versos y que además osen semejarse a poesía, es quizás, una misteriosa jugada de la naturaleza qué, debo reconocer, jamás me he puesto a pensar… ¿Para qué?, es muy posible que la conclusión hallada devenga en nuevos versos, simiente de nuevos interrogantes…


Hernán Mierez ®

lunes, 24 de septiembre de 2007

Reflexión


Toda revelación o epifanía, puede que desvanezca en minucia estéril, siempre que el testigo de la misma pierda noción o no encuentre modo de interpretar. Por esto vale tanto decir que las cosas sólo existen a través de los ojos de quién las mira y no por sí mismas.
Sómos, por ende, pequeños continuadores de la gran creación, de ahí que el mundo pierda tan constantemente el equilibrio y se incline perniciosamente hacia la decadencia.
Habría que revisar, de tanto en tanto, el gran y primer manual, para saber que crear cada nueva mañana y así evitar equivocarnos y contribuir a cavar aún más, el pozo que nos engulle.


Hernán Mierez ®



miércoles, 11 de julio de 2007

Reflexiones


El insulto y la violencia son las armas del inculto y el mediocre. Nunca discutas con ellos, acabará tu espíritu herido y tal vez tu cuerpo golpeado.


Hernán Mierez ®

miércoles, 13 de junio de 2007

Reflexiones


Darse cuenta. Comprender el problema para luego actuar en consecuencia.
Solemos achacar los errores propios a los demás y así contribuir a la imposiblidad del cambio.
Cerrarse en un concepto, asignarle categoría de verdad absoluta es intentar, con nuestra propia cabeza, derribar un muro cada vez más duro y resistente. Resistencia fortalecida por el propio error de inventarnos falacias para creernos superiores y verdaderos.
Creemos que ceder es una suerte de perder. Signo y síntoma de debilidad. Cuándo en realidad ceder es parar, es no moverse por un instante. Así la furia se aplaca y podemos mirar que es lo que hay más allá de nuestros propios preceptos.
Y cuándo esto sucede, nos damos cuenta que el paisaje es otro en comparación a lo que nos pintaba nuestra mente.
Comprender no es justificar. Es entender y tomar prueba fehaciente de la cuestión.
Y la cuestión es que el lodo que suele embarrarnos la vida está formado por la tierra que pisamos y el agua que le echan nuestras tribulaciones.
Autotraicionarnos suele ser una práctica que tenemos bien desarrollada y claro, es la peor estrategia a tomar.
Movernos de acuerdo a esquemas pre establecidos, compararnos, copiar, desgarrando nuestro propio yo en pos de una personalidad que es la primera y gran mentira.
No existen métodos ni formas. Nadie ha logrado encontrar la piedra filosofal, una utopía que suele aparecer con demasiada fuerza en estos días y que nos alienta a perdernos en un laberinto que no es tál, que no existe más allá de nuestras ideas.
El camino siempre fue recto. Una entrada y una salida. Cada individuo con la suya propia, distinta a las demás, única e irrepetible. Lo dicen nuestros genes, lo dice nuestra historia. Un molde que permite la creación y que se destruye una vez hecho el trabajo.
Busquemos en nuestro interior la voluntad, que ella nos avive las llamas del esfuerzo y sin premura pero con constancia, trabajemos para llegar a comprendernos. El universo existe de los ojos para adentro, lo de afuera es consecuencia exclusiva de esto.
Por eso digo, desde mi analizada y convencida humildad, que una vez comprendido esto, el resultado será el autoconocimiento y éste la llave que abra todas las puertas.
Las palabras pueden parecer el mecanismo perfecto para la solución a todos los problemas. Un artilugio infalible que escupe todas las respuestas pero... ¿Cómo se bebe ese elixir?, ¿Cómo incorporar en el cerebro algo tan desgraciadamente incorpóreo e intangible cómo las palabras?
Esa será harina de otro costal. Un tema demasiado gordo para meterlo aquí en este lugar.
Me he prometido a mí mismo indagar sobre tales interrogantes y no duden que será compartido si es que llego a una conclusión que me convenza.
Pero para empezar los aliento a pensar sobre el mito de la caverna, aquella enseñanza nacida de la fantástica cabeza de nuestro maestro Platón y que ha sido tema de análisis ayer, en una interesante charla que tuve con quién a estas alturas considero mi mecenas, mi amigo, mi guía, el señor Raúl Sutich, a quién le debo la instalación de una prometedora, nueva y brillante luz en algunos de mis senderos más oscuros...


Hernán Mierez ®

sábado, 9 de junio de 2007

Reflexiones


No tengo la certeza del por qué escribo, sin embargo creo que existen tantas razones como escritores. No podría generalizar, la cantera es enorme y las causas también.
No piensen que tengo resueltas todas estas cuestiones. Puede que haya llegado a un acuerdo con mis demonios y que desde hace un tiempo hayamos entablado una tregua. Lo cuál pacifica el alma y posterga las guerras del espíritu. Un analgésico para las incertidumbres...
El escribir es una voz más. Un modo de expresión que utilizamos para no asfixiarnos con nuestras revueltas internas.
No puedo parar de imaginar cosas en mi mente. Un alto en el camino, sentarse en un sillón sin ruidos ni distracciones, supone para cualquiera una oportunidad de relajarse; en cambio para mí supone cataratas de pensamientos, imágenes encadenadas, historias que se gestan por sí solas y me llevan en andas, me pervierten el sentido y se apoderan de todo resto de paz pura que pueda existir.
Una carrera constante y sin dirección cierta. En este mundo no hay mapas para consultar ni guías a la vista, sólo el instinto y la increíble necesidad de contar historias. La fantástica e imperiosa necesidad de prolongar hacia otros lo que perturba internamente. Urge el exponer las razones sin que nadie lo pida, quizás para ayudar o acompañar a los que viven en silencio... no lo sé...

Sólo sé que a este sentimiento no le puedo escapar. Es imposible.
Eso, y nada más... Me vuelvo para ver a través de la ventana y veo un mundo que se ensancha y se hace inabarcable, más aún cuando no depende de nosotros el estirar los brazos y rodearlo.

Por eso me quedo dentro dentro de este pequeña casa y me permito ser lo que yo quiera...
La felicidad del sueño cumplido nunca es tangible, se extiende tímida a través del tiempo y casi nunca lo notamos...


Hernán Mierez ®

viernes, 8 de junio de 2007

Reflexiones




Año de elecciones en ésta, nuestra estirada y sureña filial del infierno. Y puede que yo, un escéptico por costumbre, peque de traidor a la Gran Ley pero igual me sublevo y expreso lo que hace arder mis elucubraciones.


Voto en Blanco mis amigos. Esa es la decisión que albergo. Y reconozco no ser dueño de muchas certezas, pero ésta es una de ellas y la más arraigada.


La revolución comienza en la boca de un fusil decía Mao y me atrevo a actualizar esa máxima para decir que la revolución (entendida cómo un cambio fundamental y radical en las bases de una sociedad) empieza con el sufragio que castiga y condena, con la elección que abofetea y el dedo acusador en alto señalando el error y la culpa.


Seamos entonces verdugos de aquellos que diseminan la enfermedad. No extendamos la mano derecha a quienes guardan mentiras asesinas en sus bolsillos mientras escupen palabras hermosas, envenenadas ya con su saliva ávida de poder.


Exige nuestra lacerada historia una venda que pare la hemorragia para así poder sobre la cicatriz fresca y tibia, ver el nacimiento de un presente con una nueva piel (promesa de futuro)


Todos los pozos tienen un fin y no está bien que arañemos las paredes, rompiendo nuestras uñas e ilusiones cada vez, por miedo a ver el fin de la caída.


Permitámonos llegar hasta abajo para luego elevar la mirada y ahí si decidir cuál es la mejor estrategia para salir.


Ni malo conocido, ni bueno por conocer. Nada de presagios ni traiciones al pensamiento. Logremos aunar la fuerza para que aquél "Que se vayan todos" se convierta en realidad.


La tierra libre de malezas permite el crecimiento sano de nuevos brotes.


Creamos que la lluvia puede lavar, que el razonamiento puede y debe alterar el curso de cualquier río, aún el del más bravo.


Remar con ímpetu y hacia un destino llena de escoriaciones las manos, pero no hay que olvidar que casi todas las heridas pueden sanar, menos las hechas con nuestras propias manos empuñando la sucia hoja del cuchillo de la hipocresía y el conformismo.




Hernán Mierez

jueves, 7 de junio de 2007

Reflexiones


A fin de cuentas se trata de nacer todos los días. Y de morir por las noches.

Porque el absoluto no existe, la existencia se compone de pedazos encastrados uno a uno, minuto a minuto, segundo a segundo. A veces lo hacemos bien, a veces mal, lo cuál nos indica que lo mejor y más saludable es romper cada vez el rompecabezas hecho.

Mañana será otro día, y nada más real que eso. Volver a empezar, para no pisar astillas y evitar roces con espinas de ayer...

Cómo Penélope, deshacer por las noches lo hecho en el día. Siempre hablando a niveles de pensamiento, razonamiento y hábitos.

Así cómo sacamos la basura diariamente, despojarnos de lo inútil para brillar mañana.

Creánme, esto conlleva al equilibrio y a la paz que tanto necesitamos.


Hernán Mierez

miércoles, 6 de junio de 2007

Reflexiones



La vida tiene muchas hermanas que la acompañan por los senderos del señor. Entre ellas está La Lucha, eterna compañera que va por delante, allanando el camino. Yo la tengo a mal traer por estos días, exigiendole demasiado trabajo. Ella me pide a su vez, ayuda de su prima Voluntad y de su hermano Esfuerzo. Todos van a la vanguardia. No cometo excesos, pero no ahorro ímpetus. Si quiero ganar, y quiero más que debo, tengo que mostrar todas las armas y lanzarlas al campo de batalla. Así estamos hoy. Buscando los resquicios de vida latente que puedan quedar entre tanto montaje insulso, tanta infidelidad...

Hernán Mierez