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lunes, 17 de octubre de 2016

Y Volverás



Surgir y contemplar
Abrir la puerta, las puertas,
Respirar, abarcar el día. Totalidad.
Hacer un alto. Ahí.
Ser dónde nadie es,
Elevar una mano y tocar…
Sin tocar.
Besarle los labios a la vida.
Acariciar para salvar del olvido.
Hacer eso que no se hace,
Sentir e irse
Montar ese sentimiento…pugnar por él.

Maravillarse con lo ínfimo
Proveerle grandeza y ofrendarlo al ignorado,
Custodiarlo para un después.
Defenderlo.
Que el pulsar del corazón sea el eco
De la necesidad de quién te observa.
Sonreír y que tu risa sea el tesoro
Para regalar, derrochar…
Que no importe nada
Más que el brillo de lo que viene por delante,
Lo que está detrás, alrededor,
En el aire de tus pulmones,
En el aroma de la flor invisible,
En el pelaje del perro de  nadie,
En un canto anónimo que se eleva,
En la fragua de lo venidero,
En la arena que se escurre lentamente…

El tiempo, el que tenemos
El que debemos vivir
Y dar,
Para que vuelva y sea el ciclo
Belleza y siempre un presente.
Pura,
Tu verdad, tu verbo y su trama.
Y ya no habrá temor.
Abrir los ojos y ver…
Será esplendor, tu luz en la noche,
Y volverás a amar.



                                                                            Hernán Pablo Mierez ®

miércoles, 10 de agosto de 2016

Luego de Mí



Luego del viento, los despojos.
Luego del sol, la negra noche…Lúgubre.
Luego del fuego, la ceniza…símbolo de lo que ardió.
Luego de la palabra, el silencio que aplasta.
Luego de la risa, el cristal que estalla y se precipita…
¡Yo! Todo mi ser,
El puño cerrado que aprieta y contiene.
¡Yo! Salvaje y primario,
Eterna la lucha, eterno el dolor…
¡Yo! Más fuerte y el corazón es la furia,
Fenix y volver a empezar.

Luego del ruego, acepto y cedo.
Luego de la tormenta, la calma
Florece blanca la caricia incorpórea,
Exhausto me derrumbo, fin de la razón
Otro nuevo anhelo vendrá,
Otra historia exigirá ser escrita…


                                                                                                    Hernán Pablo Mierez ®

domingo, 31 de julio de 2016

Creo Que Puedo Volar



Me muero de ganas.
Vienen esas, las ganas,
Y atropellan y arrebatan…,
Remolinos, risas, éxtasis,
Estalla la fuerza primigenia,
Caen los muros de mi conciencia,
Derrotado el pensamiento que ensaya prevalecer…
¡Soy el Vencedor!
El placer es renacido
la herida sanada,
Un nuevo sol, un nuevo día.
Me transformo,
Brotan la sed y el hambre,
Creo que puedo volar y eso es suficiente para mí.
Me muero de ganas de nuevo, otra vez…


                                                                                Hernán Pablo Mierez ®





martes, 19 de julio de 2016

Del Otro Lado




A veces y sólo a veces hay cosas
que se rompen sin siquiera tocarlas,
Un tacto ajeno y etéreo las vuela en mil pedazos
Y quedamos allí,
Del otro lado de la escena,
Viendo cómo se deshace la sustancia de algo que creíamos nuestro
 y bello y necesario...
En ese maldito momento es cuándo,  
Aferrados con ambas manos caemos igual
y no hay explicación.
La mirada es desde afuera,
La lágrima es hacia adentro. 
Una pose, sacudimos el polvo del hombro y seguimos...
No somos la misma persona, no
 pero el camino sigue ahí y pide urgencia...,
Un paso a la vez, 
el dolor es la huella que el viento de los días se encargará de borrar...



Hernán Pablo Mierez ®

domingo, 29 de noviembre de 2009

Conjeturas


Discurso Segundo


La creación de un ámbito espiritual y físico de felicidad, comienza con tres pasos:
Saber quién soy.
Saber que quiero de mí.
Saber cómo hacerlo.
Verán que estas tres premisas hablan de conocimiento aunque no de realización.
Es fundamental resaltar esto pues todo se resume a una fuerte convicción; después, el esfuerzo será por si sólo el premio.
Bien dije que comienza con tres pasos pero digo: Nunca termina. El mantenimiento, la fe y la creencia en estos tres pilares es eterno. Eterno y no infinito ya que la muerte se encargará de ponerle fin.
Deducirán de esto que la felicidad no se puede buscar; por lo tanto, es imposible encontrarla. Y si nos dejamos llevar por la línea que siguen estas sentencias, llegamos a la conclusión que la felicidad no existe. Buen punto!, no existe por sí misma.
No es un horizonte hacía dónde apuntar la proa, ni un astro brillante al cuál podamos rogar, ni siquiera crece en la tierra que pisamos.
Ella debe ser inventada. Debe erigirse en la Reina de nuestros pensamientos y así nacer. Su simiente está latente en nuestra conciencia; una semilla etérea aguardando su instante… tú momento.
Venimos al mundo con el código oculto de nuestra dicha y el logro, la victoria radica en descifrarlo como quién descubre un camino entre negros y nocturnos cielos y vuela, se atreve, se va, no mira atrás y se eleva… No piensa en caer aunque a veces caiga, no piensa en dolores futuros aunque lágrimas profusas indiquen heridas abiertas. Y sobre todo no piensa en rendirse aunque muchas veces sea derrotado.
Esta es, en definitiva, la realidad que todos nos empeñamos en negar: La que demanda un sacrificio, la que no engaña y la que interroga sin piedad.
La que te pregunta: ¿Cuándo?

Hernán Mierez ®
Imagen: P. Dumas




domingo, 27 de septiembre de 2009

Conjeturas


Discurso Primero



Qué ser terrenal puede asegurarme que Dios se equivoca en su hacer ó, qué Dios puede atreverse a señalar mis errores.
Hace mucho tiempo ya que el Hombre y su Dios han quedado solos. Uno es aquí y ahora, el otro es allá y nunca, un imaginado pero desconcertante destino.
Pero en ese desolado desierto de interrogantes, no existen las distancias. El lazo es, aún cuándo el dolor sea la negación, inquebrantable.
El Hombre y Dios, Dios y el Hombres son lo mismo. La existencia es, simplemente, la unión de la carne y su trémulo deseo; un matrimonio a la deriva en un inmenso océano de incierta eternidad…
Hernán Mierez ®




jueves, 27 de agosto de 2009

Yo, Liberto


Si hay algo realmente cierto es que el abismo existe.
Está, el abismo siempre está.
Y dentro de él aquello que nos desvela por las noches: Todo el poder que nos falta para ser, para estar completos.
Dentro de ese enorme hueco oscuro en nuestra mente está la libertad absoluta y vengadora.
Por eso la duda es el primer paso. Pensar y temer son los nervios contráctiles de la futura acción a llevarse a cabo: Saltar.
Quién jamás haya realizado esta hazaña personal, jamás se conocerá a sí mismo. Podrá vivir muchas otras vidas, las que guste o esté obligado a vivir; pero no será la verdadera si no ha saltado nunca a ese seductor, negro, aterrador y deslumbrante abismo.

El miedo siempre es una opción, la primera tal vez, la más cercana.
Diría yo que el miedo es tan necesario cómo nocivo. Nos obliga a correr y si tenemos suerte esa carrera nos llevará en la correcta dirección o nos dejará petrificados.
Una piedra: Sin alma, sin reacción, sin el pulso del deseo. De esta última forma perderemos y perder es retroceder, alejarnos del salto, del cambio, de la verdad, aunque, deben saberlo, esto nunca es el final. Perder bajo el helado cuchillo del miedo es, en suma, tener que volver a empezar.
Quién renuncia a seguir, renuncia a vivir.
Yo he visto, dentro de un sueño real y prolongado, los secretos que contienen en su concepción, algunas de las más solemnes palabras. He visto y he sabido comprender que esas palabras abren y cierran heridas. Matan y dan vida.
Y cuándo uno comienza a desangrarse por haber dicho u oído, lo mismo da, una de esas palabras; cree que va a morir, a convertirse en nada, en olvido. Cuándo la sangre que se va hace del pálpito vital una boca amordazada, la esperanza se anuda en la garganta y no nos deja respirar.
Queremos ser, queremos cambiar, rearmar la estructura de una mente enferma y cómo quién detiene la gangrena amputando un miembro del cuerpo, intentamos cercenar un pasado que infecta y pudre nuestra pobre noción del presente.

Siempre inmóviles e imperturbables. Muertos en vida.

Ni siquiera la perspectiva de un futuro infértil, cimentado en la negación, lleva al hombre a intentar un salto a lo desconocido.
Reclamamos la libertad sin haber luchado por ella. Entendemos que debería ser un regalo de ese Dios, que por sólo nombrar, creemos nos salvará de todo terror y miseria.

Desde el mismo corazón del abismo les digo qué, al mirar hacia arriba, sólo puedo ver todo aquello que quiero tener y es suficiente para querer salir.
En la rabia que nos hace morder las cuerdas está la libertad; en la carrera atolondrada de todos los días por un día más, está la libertad; en la mirada perdida, esa que no mira nada pero insiste; está la libertad: En cada uno de los segundos que arden luego del primer suspiro de la mañana, estará siempre presente La Libertad.
Aceptar vivir tras las rejas de una mentira, ad libitum; es hacer apología de la derrota.
¡Escuchen bien!... es el silencio de lo que no fue, que viene a vencernos…


Hernán Mierez ®

lunes, 25 de mayo de 2009

El Juicio de la Muela


Sátira


Porqué no birlarle unos minutos a la razón y revelar algún negativo olvidado en algún olvidado rincón del pasado. Ese toque, recuerdo, de ironía y fino humor que satisfacía mis entrañas; que me llenaba y a la vez me vaciaba de forma tan peculiar y liberadora.
Porqué no permitirme dicho recreo en este momento en que un amigo me inquiere sobre las desavenencias, fatídicas por cierto, de cierto desarreglo dental y moral que lo ha estado agobiando por días.
Resulta ser que Ovidio, por así llamarlo ya que su nombre no tiene importancia, en un instante de ígnea locura, decidió hacer desaparecer su, hasta ahora, incólume muela del juicio inferior derecha.
Sabido es por todos que nuestro hemisferio derecho es aquél que rige los destinos de nuestra capacidad creadora, de nuestra alegría visceral y estúpida, de nuestras emociones y nuestros sentimientos y cómo no de nuestra tan indispensable intuición. Sin embargo Ovidio, asfixiados los pensamientos por un dolor lacerante y perverso, igual decidió dar muerte a esa pieza dental maldita y hoy sufre, ya no un dolor físico insoportable, sino una angustia moral-existencial que le ha impedido ser quién hasta el momento de la mutilación era, un estupendo y versátil escritor de historietas.
Mi querido amigo a perdido el humor, las ganas y desgraciadamente su bien más preciado: la inspiración para escribir…
Me ha pedido consejo. No sabe a qué atribuir su infortunio y por ende no sabe cómo resolverlo. Es aquí dónde el caldo se pone espeso: Yo no he hecho más que divagar sobre el tema pero me veo obligado, dado su deterioro mental, a decirle la verdad. Verdad que quizás no lo salve pero sí lo hará reflexionar y si es tan avispado cómo sé que lo es, sabrá encontrar el modo de recomenzar…

Cuando una muela se va deja un espacio vacío...Que no lo puede llenar... ni otra muela, ni una corona, ni un tornillo.
Porque esa muela era cuerpo de tu cuerpo y en eso radica el juicio que debe afrontar uno al determinar extirparla.
Un juicio a la razón.
Dolía si, y mucho, molestaba y se ensañaba en doblegar el espíritu y la fuerza. Sin embargo ahora que no está, la extrañas. Y tu lengua, húmedo investigador, no cesa de dirigirse a ese bastión perdido, al lugar del crimen...
Por eso hombre, se debe meditar largamente, si señor, muy largamente, sobre las cosas que vamos a dejar ir, o peor aún, que vamos a quitar de su lugar; pues no en vano ciertas cosas nacen con un valor innato que ha de hacerse ver en el momento oportuno...
El dolor se fue, pero..., ¿Será el juicio de la muela un escarnio a nuestra levedad?
¿Nos demostrará la muela, con su juicio, que fue injustamente desalojada?, o mucho peor, ¿Será la muela, un espectro en el camino, deseando su juicio final?...
Amigo mío, detengámonos un momento a meditar sobre esto. Todo tiene relación con todo y porqué deberíamos de subestimar el poder de un trozo de calcio incrustado en nuestra propia carne y qué, más aún, ha nacido con nosotros y si no me equivoco, hubiese deseado morir con nosotros.
¿Qué nos lleva a matarnos de a pedazos?
Soportar. Deberíamos aprender a soportar el sufrimiento para así poder seguir sin lamentaciones ni malos pasos.
No todo está perdido, no Ovidio. Te has fagocitado una parte de tu futuro pero si tienes suerte nuevas partes aparecerán y te ayudarán a continuar. No pierdas las esperanzas. He aquí algunos consejos desde mi propia experiencia y claro, desde el aprecio que te tengo, sobre cómo soportar los días por venir:
El secreto está en no lavarse la cabeza por semanas, más precisamente, hacerlo cada 16 días.
Siempre de noche, con el ventanuco del baño abierto al rocío nocturno y con shampoo de cactus del desierto de Gobi.
Beber cantidades industriales de vino en la cena. Nunca eructar, y luego, una vez que las migas del pan no estorben, tomar a la persona que esté a tu lado (en su defecto al perro por el pellejo o al gato por los bigotes) y comenzar a filosofar teniendo extremo cuidado en que no se note demasiado tu masiva lejanía de la realidad.
Desde la médula espinal hasta el hipotálamo, la higiene del análisis y el discernimiento, son estrictas reglas a seguir si se quiere seguir, por supuesto.
Haz cómo yo y piensa, analiza y vuelve pensar. Así sabrás curarte y curarás a otros, tal cómo lo hago yo contigo.
Nada me debes, a tus órdenes estoy…

Cabe aclarar, no sin cierto dolor y tristeza de mi parte, que mi amigo Ovidio no ha sabido recepcionar mi sabia misiva y me ha quitado su amistad y su palabra. En fin, no se puede cambiar al mundo, por mucho esfuerzo que uno ponga…


Hernán Mierez ®

miércoles, 25 de marzo de 2009

Sinfonía Conclusa




Podría recomponer la sinfonía ajada, vetusta, que acompasa el movimiento de este imperfecto mundo.
Sí, podría y quizás querría, no dejar lugar para el azar o la incertidumbre, y así acomodar una a una las notas para que el sonido de la vida fuese algo nuevo y bello; algo nunca conocido y bellísimo. Un tesoro deslumbrante a los ojos de todos, oro desde mi humilde verdad, fulgores desde mi esperanza.
Pienso y logro creer que lo hago ya. Que el camino fue abierto cuál tajo desbordante en la panza de un viejo dolor… Puedo ver, mientras escribo, mientras me voy íntegro con estas palabras, cómo nace de ese ojo carmesí el anhelo palpitante y piadoso de aquella idea de perdón y renovación, tantas veces, tantos largos años gestada en la oscuridad de una mentira.


Si acaso soy tan feliz y puedo entender el por qué de lo que me rodea; si acaso llego a esa cumbre de alegría tan sólo por unos segundos, es allí, en ese ígneo instante del pensamiento, que puedo escuchar el lejano rumor de un pandero, una dulce nueva voz agitando mi corazón, escribiendo el pentagrama de aquella imaginada melodía.
Los míos sabrán oír esta historia y la seguirán… y reirán, bailarán y amarán hasta el hartazgo.
-¿Qué más Dios? -dime, ¿Hay en todo tu cielo un deseo más hermoso que éste?


Hernán Mierez ®

sábado, 7 de febrero de 2009

La Reina oculta


Ensayo sustentado en la idea
de que Todo se Transforma


( Toda transición es beneficiosa en aporte de conocimientos y en elementos de valoración creativa. Más aún aquellas que van de lo negativo a lo positivo.
El camino entre el sufrimiento y la armonía suele ser pedregoso, arduo y extenso, tanto que tienta a la locura y borra los horizontes; alternando la psiquis del hombre entre la duda, el miedo y la concreción de los deseos de manera tormentosa y confusa. Es aquí, en éste ardoroso coito entre tan disímiles sentimientos, que surge una capacidad receptiva, imaginativa y por lo tanto altamente creacionista qué, bien usada y mejor disfrutada, puede acelerar la aparición del destino y por lo tanto acortar la, a veces, tan temida transición…)


Podría decir mil cosas; pero callo y sobrevivo.
La automedicación con silencio es muchas veces una buena solución, tanto para malestares sociales cómo para dolores del alma o enfermedades transmitidas por el virus del amor o el odio indistintamente .
Claro que éste etéreo elixir deja de ser una panacea para convertirse en peste con mucha facilidad.
Es indispensable entonces recurrir a la sabiduría de aquella vieja conocida, compañera en los preámbulos y epílogos, muchas veces olvidada, pero nunca jamás del todo derrotada: La Reina Conciencia.
Ella hallará, sin dudas, una cura a nuestras dolencias y sabrá administrarnos las razones, pensamientos y acciones correctos para sacarnos del terrible encierro que supone o suele suponer la intoxicación masiva de la mente con silencio.
Podría callarlo todo y salir indemne; pero grito y me delato ante el enemigo.
No importa, el sonido de mi voz me despierta y me encuentro a mí mismo una vez más.
Hernán Mierez ®

domingo, 28 de diciembre de 2008

Estanislao y Yo


Estanislao tenía sus metas claras. La fértil combinación de un suspiro en mitad de una noche agobiante de verano y la longeva sensación de tener ciertos y extraños poderes, le habían revelado su brava campaña en este presente aún nublado y confuso.
Estanislao debía ser el mar y debía ser la arena. Se frustraba de tanto querer y tanto perder para luego vencerse a sí mismo y renacer hacía una gloria cada vez desconocida, cada vez distinta.
Se agotaba en la contienda hasta casi desfallecer y volvía aún más aguerrido a tomar las armas.
Tanta poesía fuerte y despechada, tanto verso oscuro y prometedor se decía, le había trastornado el frágil reloj de su espíritu. Estanislao se mataba y se obligaba a resucitar.
La rueda de sus vicios le hacía latir las sienes y llevaba enfurecida la sangre que estallaba en lo profundo de su corazón.
Estanislao era la flor sedienta y era también el desierto blanco y cegador de sus horrores. Era su misión el movimiento espasmódico entre el deseo cumplido y la propia venganza por la debilidad asumida.
Estanislao era tormenta y era carne; era la paz enmudecida primero y asesinada después por una guerra adictiva y perniciosa.
El pétreo silencio y todos los ruidos. Un ser en constante transformación que todo lo podía, todo lo lograba y todo lo perdía.

Cierta vez Estanislao tocó mi puerta. Yo lo presentía, sabía que vendría pero jamás lo mencioné. Cómo él, yo también sabía ocultar muy bien las cosas…
Vino con una pregunta apretada en sus finos labios. Quería saber cuán sólo estaba entre los hombres.
Lo deje entrar porque me fascinaba todo lo que él representaba y bajo la vibrante luz amarilla de una habitación enorme y vacía le conté, lo más dulcemente que podía, que ya todos los secretos habían muerto.
El entendió. Lo supe porque por primera vez lo veía sonreír de una forma limpia y honesta.
Desde aquella vez no hubo más confusiones ni intrincados interrogantes. Sólo él y yo sabemos todo lo que debemos saber; por lo menos hasta ahora.
Es suficiente, dijo él muy cansado.
Aprendimos los dos, luego de largos y dolorosos años, que simplemente somos pequeños y prescindibles actores.
Intentamos hoy disfrutar de un maravilloso y escaso don: El de saber transformarnos y vivir.


Hernán Mierez ®

domingo, 23 de noviembre de 2008

El Enigma del Fuego


Ensayo




He descubierto, no sin cierto asombro e incredulidad, la existencia de muchos Yo dentro de Mí. Y esto es algo que ha contribuido a la bienaventurada aparición de El, el verdadero, aquél quién quiero y debo ser.
Hay veces que el dolor, de tanto doler, de tanto persistir, de su endiablada y perversa relación con el miedo y los fantasmas, se pudre. No se muere ni desaparece, se transforma, se deshace su principio de sufrimiento y muta hacia la forma de un interrogante espinoso; dudas que desafían nuestra lógica y jaquean la fuerza del corazón.
Entonces comienza la búsqueda de una respuesta, una salida, a través de un intrincado laberinto.
Un laberinto imposible pero ineludible, por el que es necesario transitar: El enigma del fuego. Caprichoso y fantástico fuego que enciende y destruye sin orden ni concierto. No hay un plan ni un camino a seguir por su lengua voraz, sólo progresa y toma, devora.
Y aún en este escenario apocalíptico hay belleza, quizás la más pura y exacerbada belleza: Las ruinas de éste holocausto son el limpio y fértil campo de un renacer, el lugar dónde sembrar la nueva semilla de poder. Mi poder, plagado de la esperanza de que todo lo venidero será fruto de mi propia fuerza renovada.
En aquella oscura maraña de caminos truncados es dónde, para mi asombro y alegría, he descubierto a mis muchos Yo. En los primeros rincones polvorientos de mi historia los he encontrado y he podido reconocerlos. En muchos casos los he desafiado y he perdido, en otros los he escupido a la cara y se han rendido a mis pies, en todos, he encontrado la razón para seguir hacia mi propio Minotauro.
Su persistes en la misión. Si aún perdido y agobiado, sigues, y si valeroso y orgulloso por un triunfo, sabes volver al camino de la humildad, los verás a todos y cada uno de los yo que fuiste y que quisiste ser.
Así podrás reunir de ellos lo mejor, lo más positivo; y al final lo tendrás a El, a vos, a todos tus yo y a tu mejor.
No creo… no creas, que existe sólo un gran fuego en la vida; tampoco que sólo se debe sortear un laberinto. Hay muchas alegrías esperando ser dolores y muchos dolores queriendo transformarse. Lo importante es que este intempestivo transcurrir nos encuentre sabios y acostumbrados a la lucha.


Hernán Mierez ®

sábado, 18 de octubre de 2008

Breviario Casero


Se trata de imaginar mejor de lo que se vive, de, aunque más no sea, igualar los pesos
de la balanza y que el dolor no mire desde abajo a la esperanza.
Se trata de derribar míseros muros de papel, frágiles cómo uno mismo pero negros y atemorizantes cómo el pensamiento primero.
Se trata de saber soportar el tanto tiempo de la gran guerra, logrando, en los momentos de lucidez, aquellas pequeñas treguas que nos permitan seguir luchando.
Los horizontes son, para todos, inalcanzables, pero intentar llegar hasta ellos es la máxima y más honrosa victoria.


Hernán Mierez ®

viernes, 19 de septiembre de 2008

El Otro Verdadero


Angulares emociones desde adentro
y afuera un dilema circular:
La nada en constante acoso
a un todo refugiado y expectante.
Rectos los miedos,
agudas las frágiles alegrías,
obtuso el pensamiento deseando más poder.

Cruentas sensaciones lejos del inicio
anhelando un fin dónde
todo sepa volver a comenzar.
Teatral; el deseo se trasviste
y nunca es el mismo…
Casi siempre: Siempre,
la incertidumbre da el primer paso.

La vida se hace lenta,
sopla un viento norte qué
es cálido y extraño.
Hay un dolor en el reposo de los pájaros:
Es hora de la muerte
y de un nuevo amanecer.

Nada es último, nada es primero…
Apenas es un susurro la verdad,
el pálpito más fuerte de una espera ansiosa.
El rojo ha dejado a las rosas
el verde se pierde en la tierra seca,
la señal casi duele en los ojos:
La lluvia es inminente.
Urgente es la tormenta qué
despoje a este cuerpo cansado
de tanto viejo y caduco presente…

El rojo y el verde volverán
desde mi propia sangre
desde el grito atronador…
Una nueva oportunidad de ver
el otro verdadero camino a casa.


Hernán Mierez ®

domingo, 24 de agosto de 2008

Apología del Amor


Nacemos sin razón y vivimos para salvarnos. Salvación que aparece cuándo descubrimos la verdad.
Y la verdad sólo tiene cómo vehículo el amor. Amor que no es ni quiere ser entidad ni destino, sino raíz y savia nutricional de todas nuestras horas, todos nuestros caminos y decisiones.
La verdad, por ende, el placer de vivir y la esperanza de salvación, sólo pueden existir y permanecer cuándo nos sentimos capaces de amar.
Amar, querer y desear la vida, su naturaleza sin razón, sus errores y horrores, sus dulces momentos y su aún, desconocido significado.
¿Será que todo lo que se nos escapa viene detrás? que el momento más bello fue el que pasó hace un segundo y no supimos ver.
Viajar veloz por sobre la piel de los días y no detenerse jamás a morder la carne y saborear la sangre de un sentimiento es buscar la salvación en esa muerte perpetua que creemos es nuestra vida.

Nacemos sin razón pero con intuición e impulso de amar. Vivimos para salvarnos.
La verdad está adentro y siempre lo estará. La misma en todos: la necesidad de ser alguien para alguien… Transcurrir en una mente y no ser olvido ante la muerte.

Voy a sentarme a reflexionar sólo unos instantes. Todo lo llevo en mí, no temeré viajar, es sólo que quiero dejar aquí y en cada lugar que pise, una parte de mí…


Hernán Mierez ®

lunes, 4 de agosto de 2008

El Peso Justo


Ensayo breve

En tanto la palabra me ha dado el sentido de proyección de mis angustias, alegrías y por sobretodo, de mis dudas; la acción me ha provisto del instrumento necesario para que dichas expresiones y proyecciones no superen el límite de sus formas naturales.
Quiero decir que el pensamiento y la acción, unidos, sugieren el imperioso borde sin el cuál las tempestuosas aguas que regulan mis mareas emocionales, desbordarían.
Cómo pueden ver la inspiración, creadora de la idea, sumerge sus narices en la acción proveedora de la escritura y así, el círculo tan ansiado por su costosa perfección, es un hecho.
Pensar y hacer son, en suma, el bello sentimiento de pacífica inmovilidad que permite, a nuestra balanza interna, mantenernos en equilibrio.


Hernán Pablo Mierez ®

jueves, 17 de julio de 2008

Manifestus


Pobre de aquél Rey,
que debió enfrentar el viento nuevo
de la realidad en su carne, en sus ojos viejos.
No sobrevive el corazón
sin la esperanza en la razón;
no sobrevive la razón
con el pensamiento envenenado.


Hernán Mierez ®

miércoles, 2 de julio de 2008

Voraz el Instante


Total ausencia de equilibrio.
Fundamentos rotos,
esparcidas las ideas, agobiadas,
pisoteadas por la realidad.
Ilusiones inmoladas y atrás
el pasado que se retuerce.

Puertos a los que ya nadie llega,
borrosos horizontes y un estruendo
de palabras repetidas hasta crear muertes.
Muerte después del gran esfuerzo,
un salto al abismo imaginado;
no querido, temido,
pero imaginado sólo por llevarlo dentro…

¡Quién puede negarme!
que mis fracasos han sido geniales,
más brillantes y poderosos
que el más grande éxito.

Tengo algo en mi garganta
que enmudece mis alaridos,
trago y vuelvo a reír.
Podría crear universos
con la fuerza de mis nervios…

Hay algo misterioso en mí,
un río que me recorre
y es vital;
silencios que a la sangre limpian,
paradójicas muecas de la mente
que me rescatan de aquellos pozos
en los que suelo caer…


Hernán Mierez ®

viernes, 30 de mayo de 2008

El Dilema de las Marionetas


Me erijo en inventor
aunque haya malogrado
todo aquello que fue hecho
para acabar en victoria.
Me creo el Dios
de mis absolutas pequeñeces,
sabiendo que aún
no he resuelto uno solo
de todos los misterios,
que cómo plagas,
caen sobre mi frágil reino.
Tanto y más suelo pensar,
en no pensar tanto y rehacer,
desde un costado virgen,
mi gastada relación
con pasadas vicisitudes
qué, cómo tablas en cruz,
mueven los hilos
de mis toscas ilusiones…

Me creo el mayor de todos mis miedos.
Y también lo dudo.
Así me asusta el interrogante
y acongojado confirmo,
que muchos granos de arena
escapan inexorables
de entre mis manos muy cerradas.
Estoy seguro que el origen
y que todo fin
confluyen y son retoños constantes.
Ni vos ni yo,
nada somos.
A cada segundo nacemos
y al próximo morimos.
Pretensiones tenemos,
de Dioses, inventores,
perdedores o asesinos,
pero nunca dejamos de ser:
Todo y nada.
Agua en el mar,
aire entre altos árboles.
Nunca únicos, siempre repetidos.

Nos queda atrapar momentos
y devorarlos para
nutrir nuestro más necesario órgano,
la esperanza que mueve y conmueve:
Alma de todo nervio vital.
Me erijo en destructor
y estos versos serán deshechos.
Algo más mañana dirán.


Hernán Mierez ®

miércoles, 21 de mayo de 2008

Agradecimiento

A la gente de Necesaria.com y especialmente a Gustavo Camacho, por haber premiado mi Blog
con el premio Honor 2008.
De verdad es un hermoso regalo a mis pasiones y mis esfuerzos.
Por esto no puedo más que publicar este obsequio y agregar a mi BlogRoll la dirección de Necesaria.com
Mis saludos y respetos.
Una vez más, Muchas Gracias...

Hernán Mierez